VLUU L100, M100  / Samsung L100, M100

Hoy traemos otro magnifico articulo, escrito por  la Dra. Mercedes Lopez Jimenez, donde nos  explica de forma detallada lo importante que es para los que tenemos histaminosis a la leche, así como los que tienen intolerancia a la misma, el tener en cuenta los aditivos que existen en todos los alimentos procesados y la necesidad de evitarlos para nuestra salud.

Muchas gracias Mercedes por tu ilustrativo articulo.

 

LECHE HASTA EN LA SOPA

 
En la mayoría de pacientes con Histaminosis alimentaria, el alimento que más se repite es la leche animal.

Al retirar la leche y todos sus derivados tenemos que retirar de la dieta la leche de vaca, oveja, cabra, búfala y yegua. Cuando digo todas es todas las leches animales, además de todos sus derivados como quesos, batidos, yogures (incluido por supuesto los yogures enriquecidos con probióticos), helados, zumos con leche, nata. Más o menos esto lo entienden y reconocen todos los pacientes y los evitan.

Pero además es conveniente eliminar de la dieta todos aquellos alimentos en los que en su composición aparezca alguna proteína láctea. Puede aparecer indicado como:
– Leche
– Proteínas lácteas
– Lactosa
– Ácido láctico (E-270)
– Caseína
– Caseinato (H-4511, H-4512)
– Riboflavina (E- 101)
– Lactoflavina
– Lactato de sodio (E-325)
– Lactato de potasio (E-326)
– Lactato de calcio (E-327)
– Esteres de ácido láctico de mono y diglicéridos (E-472-b)
– Estabilizante E-478 (es una combinación de ácido láctico, glicerol, propanodiol y grasas naturales)
– Estearoil lactilato de sodio (E-481)
– Estearoil lactilato de calcio (E-482).

Esto complica un poco más la situación, ya que es muy frecuente cometer el error de tomar alguno de los alimentos que contienen cualquiera de estos componentes sin sospecharlo. Alimentos en los que no se suele sospechar que van estas proteínas: PAN, CHACINAS y CARNES.

En casi cualquier producto manufacturado es frecuentísimo encontrarlas, incluido en las sopas de sobre, ahí está casi siempre, los caldos comprados, también está con mucha frecuencia, aunque no siempre, las pastillas de caldo, casi todas, las patatas de paquete y cualquier snack, suele contenerlo, los panes, las galletas, bizcochos o magdalenas casi siempre.

Sería muy interesante que la persona que está leyendo esta entrada se vaya a la cocina y busque entre los productos que tiene en el frigorífico cuantos son derivados lácteos, cualquier tipo de los que he nombrado anteriormente, vamos a hacer una lista con los más habituales:

– Leche líquida, ya sea de vaca, cabra u oveja
– Leche en polvo animal (vaca, cabra u oveja), últimamente se está comercializando en esta forma la leche de yegua también
– Yogurt realizado con leche de cualquier animal (vaca, cabra u oveja)
– Queso, ya sea fresco, curado o semicurado, en lonchas, en rulo, en triangulitos, de untar… de leche de cualquier animal (vaca, cabra, oveja, búfala)
– Nata de leche animal
– Cuajada
– Helado de leche animal
– Batido de leche animal
– Zumo con leche animal

¿Cuántos han sido?:
– Menos de cinco
– Más de cinco

Ahora coja cualquier producto manufacturado del frigorífico y compruebe si contiene alguna de las proteínas o azúcares derivados de la leche, o en forma de aditivo, los famosos E de los que hablaba anteriormente.

¿Cuántos han sido?:

– Menos de cinco
– Más de cinco

Ahora vayamos a la despensa, alacena o mueble de cocina donde guardamos los alimentos que no necesitan refrigeración, vamos a mirar todo el etiquetado y contar cuantos productos tenemos guardados (sin necesidad de frío) que contienen leche o cualquiera de las proteínas o aditivos relacionados:

¿Cuántos han sido?:

– Menos de cinco
– Más de cinco

Y en total sumando los tres grupos ¿cuántos productos con leche tiene en su casa?

– Menos de QUINCE
– Más de QUINCE

Y ¿cuántos años lleva tomando el mismo tipo de alimentación?

Si me dice toda la vida, entonces tendré que preguntar ¿cuántos años tiene?

No conozco nadie que me haya contestado que tuviese ni siquiera 10 productos de este tipo en su casa hace 30 años, pero si más de quince ahora.

Hace unos 25 años es cuando comenzaron a aumentar el número de productos lácteos en las casas y el aumento progresivo de utilizar partes de la leche como aditivos.

Fuente: Dra. Mercedes López Jiménez. Medico especializada en medicina familiar y comunitaria.
web: misintoleranciasalimentarias.com