Cocinando con histaminosis
Identificancdo nuestras fuentes de estres

 

Como sabemos, el estres es un gran histamino-liberador, a los que tenemos el sindrome de HANA nos perjudica especialmente, para aprender a controlar esta liberación de histamina controlando el estres, tenemos a Ana Regueiro que nos vuelve  a dejar un interesante articulo para  ayudarnos en tan arduo camino.

Gracias Ana por tu trabajo y generosidad al compartirlo con todos nosotros.

 

IDENTIFICANDO NUESTRAS FUENTES DE ESTRÉS

Para combatir al enemigo lo primero es conocerlo. En la actualidad (y desgraciadamente), el estrés forma parte de nuestras vidas, a veces tanto que ya no distinguimos qué es exactamente lo que nos estresa, o estamos en un estado permanente de estrés y ni siquiera somos conscientes de ello, es más, lo vemos como un estado normal. Hay personas incluso que temen “desestresarse” porque piensan que esto puede ser negativo, creen que no es bueno relajarse porque esto indicaría una pérdida de actividad o un descenso del rendimiento personal o laboral, que no se puede “bajar la guardia” porque si pasase algo nos pillaría desprevenidos.
Como ya he comentado, el manejo del estrés comienza con la identificación de las fuentes de estrés en tu vida. Esto no es tan fácil como parece. Nuestras verdaderas fuentes de estrés no siempre son evidentes, y es muy fácil pasar por alto nuestros propios pensamientos, sentimientos y comportamientos inductores de estrés.

En general existen dos tipos de factores que pueden producir estrés:
Estímulos Externos: problemas económicos, familiares, exceso de trabajo, temor, pérdida de un ser querido, de un trabajo, una mudanza, etc.
Estímulos Internos: pertenecen al dominio psicofísico del individuo, como por ejemplo, un dolor intenso, una enfermedad, sentimientos de inferioridad, problemas sociológicos, entre otros.
Para cada individuo la fuente que provocará la cadena de estrés es muy particular y difiere de una persona a otra, pero podemos consensuar en que existen una serie de sucesos que estresan a la mayoría de los seres humanos:
– Sucesos vitales intensos y extraordinarios: muerte de un familiar, divorcio, nacimiento de un hijo, enfermedades o accidentes, mudanza, etc.
-Sucesos diarios de menor intensidad: atascamientos de tránsito, ruidos, discusiones con compañeros o pareja, etc.
-Situaciones de tensión mantenida: enfermedad prolongada, mal ambiente laboral, disputas conyugales permanentes, dificultades económicas sostenidas, etc.
Con otras palabras, nuestras experiencias estresoras provienen de tres fuentes básicas:
– Nuestro entorno.
– Nuestro cuerpo.
– Nuestros pensamientos.
1. Nuestro entorno
El entorno nos bombardea constantemente con demandas de adaptación, viéndonos obligados a soportar el ruido, las aglomeraciones, las exigencias que representan las relaciones interpersonales, los horarios rígidos, las normas de conducta y muchas otras amenazas, deberes o responsabilidades. Preguntate a ti mism@ ¿a qué actividades dedico más tiempo?¿ cuánto tiempo hace que no realizo una actividad que me agrade?
2. Nuestro cuerpo
La segunda fuente de estrés es fisiológica: cuando el cuerpo detecta una amenaza (tanto real como imaginaria) se desencadenan unas respuestas fisiológicas para permitir, en un primer momento, una respuesta básica y adaptativa de supervivencia de lucha o huida. El problema es que cuando estamos permanentemente estresados estas respuestas ya no son adaptativas e interfieren en nuestra vida cotidiana, me refiero, sobre todo, a las respuestas fisiológicas típicas como: alteraciones en el patrón respiratorio, excesiva tensión muscular, palpitaciones, dolores en el pecho, hormigueos en las extremidades, sofocos o escalofríos, cansancio, etc.
3. Nuestros pensamientos
El modo de interpretar y catalogar nuestras experiencias y el modo de ver el futuro pueden servir tanto para relajarnos como para estresarnos. Hazte esta pregunta ¿dónde pasa tu cerebro la mayoría del tiempo?.
Como decía Ramón de Campoamor: «En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira».
Está claro que cada persona, según su personalidad, estilos cognitivos, experiencias pasadas y un sinfín más de factores, ve las situaciones y las interpreta de una manera peculiar.

Os pongo unos ejemplos prácticos:
Imaginaros que os levantáis un día y os asomáis por la ventana, el día está frío y gris, está empezando a llover.

Pienso: Que horror!! No me gusta la lluvia! Seguro que hay atascos en la autovía y llegaré tarde al trabajo, ¡vaya asco de día!

Emoción: ansiedad, ya me empiezo a estresar para no llegar tarde, me siento desanimada. Depresión.

Organismo: se empieza a activar y empiezan a aparecer los primeros síntomas fisiológicos de estrés: activación general, alteración de los patrones respiratorios, tensión muscular, etc.

Conducta: me acelero o, por el contrario, si puedo evitarlo lo hago, me invento una excusa y no voy al trabajo ese día.
En cambio, imaginaros la misma situación, pero esta vez yo soy un agricultor de una pequeña parcela en el campo.

Pienso: ¡va a llover! Qué bien! Me encantan estos días y cómo huele la hierba mojada! Esto le va a venir estupendamente a mi huerta!

Emoción: alegría, esperanza.

Organismo: también se activa pero de otra manera, es una activación más adaptativa

Conducta: abro la ventana, huelo la lluvia, me voy a mi campo a ver mis plantas.
Otro ejemplo: me invitan a una fiesta, pero yo soy algo tímida, vergonzosa, tengo poca autoestima.

Pensamientos: Uf!! No tengo ganas!, seguro que nadie me va a invitar a bailar! No voy a saber de qué hablar, habrá mucha gente que no conozca. Voy a hacer el ridículo.

Emoción: tristeza, miedo, apatía.

Organismo: síntomas de tensión muscular, ahogos y palpitaciones, decaimiento.

Conducta: decido no ir, o si voy me siento en una esquina y no hablo con nadie.
Si, por el contrario, soy una persona más optimista, con más recursos y más habilidades, la secuencia sería algo parecido:

Pensamientos: qué bien! Me encanta bailar! A lo mejor conozco a alguien interesante!

Emoción: alegría, ilusión.

Organismo: activación adaptativa.

Conducta: me arreglo, voy a la fiesta.
Muchas veces no hace falta siquiera que haya una situación real que nos estrese, sino que nos estresamos solos sin ayuda de nadie. Estar pensando continuamente sobre nuestros problemas produce tensión en el organismo, lo cual crea, a su vez, la sensación subjetiva de intranquilidad, que provoca pensamientos todavía más ansiosos, cerrándose de esta manera el círculo.
Qué quiero decir con todo esto? Que muchas veces no es únicamente la situación en sí la que nos estresa, sino cómo la interpretamos, esta interpretación es la que nos produce una determinada emoción que es la que va a influir en cómo nosotros nos comportemos, en qué estrategia pongamos en marcha para resolver esa situación. Las emociones y estados anímicos no suelen aparecer sólo de forma espontánea.

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Se han realizado muchísimos estudios acerca de cómo afectan este tipo de variables personales y cognitivas o modos de procesar e interpretar las situaciones estresantes en varias enfermedades (como por ejemplo en el dolor crónico, fibromialgia, cáncer, etc.), algunas de las conclusiones de dichos trabajos e investigaciones son las siguientes:
– Los sujetos con altas puntuaciones en neuroticismo utilizan estrategias de afrontamiento poco eficaces, como el catastrofismo, en el manejo del estrés. El catastrofismo consiste en pensar que las cosas van muy mal e irán a peor. Se trata de afirmaciones tales como “esto puede conmigo””, “no lo podré superar” o “si esto sigue así, me ocurrirá algo terrible”. Es una estrategia que produce un efecto realmente pernicioso para la adaptación y salud del individuo que la utiliza.
– El lugar de control se refiere a las diferencias individuales en cuanto a las creencias que tiene el sujeto acerca de su control sobre los problemas. Tiene que ver con la expectativa de que las acciones personales serán efectivas para controlar la situación. Es el grado en que un sujeto percibe que el origen de eventos, conductas y de su propio comportamiento es interno o externo a él. Si yo creo que puedo hacer algo por solucionar o mejorar la situación o, por el contrario, percibo el problema como algo externo y ajeno a mí en el que yo difícilmente puedo hacer algo. Y si no puedo hacer nada para solucionar el problema, al menos puedo adoptar un papel activo en el mismo: puedo buscar un grupo de apoyo, apuntarme a una página de afectados o alguna asociación, escribir un libro de recetas de cocina , etc.
– La mayoría de los autores están de acuerdo en que la autoestima es un aspecto muy importante en el ajuste emocional y la salud mental. A mayor autoestima mejor pronóstico de muchas enfermedades.
– La ansiedad tiene un valor predictivo sobre las estrategias de afrontamiento. Las personas ansiosas se preocupan más por su salud y tienden a catastrofizar, lo cual ya hemos visto que tiene unas consecuencias muy negativas para la adaptación del sujeto a la situación estresante.
– El optimismo como rasgo de personalidad, es decir, la tendencia a mantener expectativas positivas sobre el futuro. Hay un creciente número de estudios que apoyan los efectos positivos del optimismo sobre la salud y el bienestar psicológico. Parece que las expectativas positivas pueden apartar al paciente de las consecuencias psicológicas negativas que acompañan a la enfermedad. Esta protección lleva a una mejora general de la adaptación del sujeto a la situación estresante a la que se ve sometido, y lo que más nos interesa, el optimismo se puede aprender y entrenar.

 

CÓMO PODEMOS RECONOCER SI ESTAMOS ESTRESADOS?

Lo primero que vamos a hacer, por tanto, es estar atentos y auto observarnos a nosotros mismos, ya que existen una serie de síntomas a corto y medio plazo que son indicadores de estrés, los más comunes son los siguientes:

Identificancdo nuestras fuentes de estres 2
En la red aparecen algunos cuestionarios para detectar el nivel de estrés que podéis realizar:
http://www.psitec.cl/estres/autoevaluacion/
http://www.psicoter.es/tests/test-de-estres
Posteriormente, nos ayudará mucho realizar un diario de estrés, esta actividad te puede ayudar a identificar los factores de estrés que están apareciendo actualmente en tu vida y la forma de tratar con ellos. Cada vez que se te sientas estresado, puedes anotar:
– ¿Qué causó tu estrés?
– ¿Cómo te sentiste, tanto física como emocionalmente?
– ¿Cómo actuaste?¿Qué hiciste?

 

Puedes utilizar o un diario libre (como hacíamos cuando éramos adolescentes) o utilizar algún formato de auto registro como los siguientes:
Fuente de estrés situación

Con qué frecuencias semanal se produce

¿Qué pienso cuando estoy en la situación de estrés?

¿Qué sentimientos me provocan?

¿Qué suelo hacer?

O este otro:

Actividad individual: “Me observo y me doy cuenta…
Situación: Describir brevemente el suceso

Pensamientos:-¿Que pensé?
-¿Qué reflexiones hice?
-¿Qué sueños o fantasías se me disparan?

Sentimientos: -¿Qué sentimientos y emociones experimenté? (enojo, miedo)

-¿Qué sensaciones corporales tuve? (sed,dolor, tensión,etc.)

Conducta:       -¿Qué hice, cómo?

-¿Qué movimientos realicé?

-¿Qué me dije?

Resultados obtenidos: -Solucioné, evadí, resolví, arreglé, compliqué, destruí, empeoré, mejoré, etc.

 

PRÓXIMAMENTE:
EMPEZANDO A AFRONTAR: TÉCNICAS DE RESPIRACIÓN Y RELAJACIÓN.

Ana Mª Regueiro
Especialista en Psicología Clínica y de la Salud
Nº Col: AO/01472

ESTRES

 

 

Aprovechando que  estamos en periodo vacacional y tenemos más tiempo libre, aunque también estas  situaciones nos pueden conducir a aumentar nuestro estres…..queremos volver a compartir con todos vosotros  el fantástico taller que nos proporcionó  nuestra colaboradora y amiga Ana Mª Regueiro, para que podáis poner en práctica  todos  sus  consejos…

Muchas gracias Ana Mª por  tan fabulosa aportación.

¿QUE ES EL ESTRÉS Y CÓMO NOS AFECTA?

Ana Mª Regueiro
Especialista en Psicología Clínica y de la Salud
Nº Col: AO/01472
QUE ES EL ESTRÉS?
Se define como la reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia. Cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que repercute en el organismo y provoca la aparición de enfermedades y anomalías patológicas que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano.

La respuesta al estrés es nuestra particular forma de afrontar y adaptarnos a las diversas situaciones y demandas que nos vamos encontrando, es una respuesta que aparece cuando percibimos que nuestros recursos no son suficientes para afrontar los problemas.

 

estres

 

Por lo tanto el estrés:
– Es una respuesta natural del organismo. Nos ha servido para sobrevivir.
– Permite que nos adaptemos a los cambios que se producen a nuestro alrededor.
– Provoca una activación general del organismo.
Además viene determinado por:

• El estresor. Tipo de estímulo, problema o situación
• La evaluación del sujeto. Cómo lo percibimos subjetivamente, si nos parece muy grave, incapacitante o que pueda tener graves consecuencias.
• La interacción entre el estresor y el sujeto.
DIFERENCIAS ENTRE ESTRÉS Y ANSIEDAD

Como hemos visto, la causa del estrés es la presencia real de un factor estresante. En cambio, en la ansiedad, esa respuesta del organismo continúa presente cuando ya ha desaparecido tal estímulo estresante, es una respuesta emocional de aprehensión, inquietud, desasosiego que se produce, como ya he dicho, en ausencia de un estímulo claro.

Se suelen confundir ambos términos, o se utilizan como sinónimos, básicamente porque las respuestas físicas, emocionales y conductuales suelen ser parecidas, sin embargo, el estrés se refiere a un proceso de adaptación al medio mientras que la ansiedad es una reacción emocional de alerta general, porque pensamos que estamos en peligro, que algo nos amenaza.
TIPOS DE ESTRÉS
Hay autores que diferencian entre tipos de estrés, distinguiendo entre estrés positivo/bueno o “Eustrés” y estrés negativo/malo o “Distrés”.
Eustrés.-
 Provoca una adecuada activación, necesaria para culminar con éxito una prueba o situación complicada.
 Es adaptativo y estimulante, necesario para el desarrollo de la vida en bienestar.
 Es un tipo de estrés positivo. Sucede cuando hay un aumento de la actividad física, el entusiasmo y la creatividad. Por ejemplo, practicar un deporte que te gusta o afrontar algún reto o situación que consideras excitante.
El estrés no siempre es malo, todos siempre tenemos un poco de estrés pero su exceso puede provocar un trastorno de ansiedad.
Distrés.-
 Es un estrés desagradable. Es un estrés que ocasiona un exceso de esfuerzo en relación a la carga.
 Provoca una inadecuada, excesiva o desregulada activación psicofisiológica.
 Es dañino, nos provoca sufrimiento y desgaste personal.
No podemos ignorar el estrés o simplemente tolerarlo, el estrés forma parte de nuestra vida cotidiana, las situaciones que nos estresan muchas veces no van a desaparecer, lo que tenemos que hacer es aprender a identificarlo y a combatirlo o reducirlo a niveles más tolerables
Nuestras emociones y formas de ser producen un impacto importante en el funcionamiento de nuestro cuerpo, está claro que el estrés nos puede hacer enfermar porque produce un gran impacto en muchos sistemas y aparatos de nuestro cuerpo (hormonales, cardiovasculares, musculares, digestivos, etc.)
Está claro que, cuando nos diagnostican nuestra enfermedad, Histaminosis Síndrome de HANA, se produce una situación que implica un cambio importantísimo en nuestras vidas, es un problema de mucha intensidad y de duración indefinida (puede hacerse crónica y recidivante). Este acontecimiento nos exige desde el principio que hagamos muchísimos esfuerzos para adaptarnos a una serie de cambios (y no sólo hablo de las dietas, sino a todos los niveles).
CARACTERÍSTICAS DE LAS SITUACIONES DE ESTRÉS
En toda situación estresante existen una serie de características comunes:
– Se genera una situación nueva que nos exige un cambio
– Al principio suele haber una gran falta de información (¿habíais oído hablar antes de la Histaminosis?)
– Incertidumbre: ¿qué nos va a ocurrir?
– Ambigüedad: a mayor ambigüedad más estrés
– Normalmente tampoco tenemos muchas habilidades para manejar esta nueva situación.
– Además de nuestra enfermedad, el estrés nos provoca alteraciones biológicas en el organismo que nos obligan a trabajar aún más para volver a un estado de equilibrio.
– Cuanto más dure la situación, cuanto más crónica sea ésta, mayor nuestro desgaste

FASES DE LA RESPUESTA DE ESTRÉS
La exposición a situaciones de estrés no es en sí misma algo “malo” o que conlleve a efectos necesariamente negativos, solo cuando las respuestas de estrés son excesivamente intensas, frecuentes y duraderas pueden producirse diversos trastornos en el organismo.
Se describen tres fases sucesivas de adaptación del organismo que fueron descritas por Hans Selye ya en 1936, a las que llamó Síndrome General de Adaptación

nivel estres

 

1. Fase de reacción de alarma:
Ante un estímulo estresante, el organismo reacciona automáticamente preparándose para la respuesta, para la acción, tanto para luchar como para escapar del estímulo estresante. Se genera una activación con las típicas manifestaciones de sequedad de boca, pupilas dilatadas, sudoración, tensión muscular, taquicardia, aumento de frecuencia respiratoria, aumento de la tensión arterial, etc.
Se genera también una activación psicológica, aumentando la capacidad de atención y concentración. Es una fase de corta duración y no es perjudicial cuando el organismo dispone de tiempo para recuperarse.
2. Fase de resistencia:
Aparece cuando el organismo no tiene tiempo de recuperarse y continúa reaccionando para hacer frente a la situación. Aparecen los primeros síntomas de estrés.

 

3. Fase de agotamiento:
Como la energía de adaptación es limitada, si el estrés continúa o adquiere más intensidad, pueden llegar a superarse las capacidades de resistencia, y el organismo entra en una fase de agotamiento, con aparición de alteraciones psicosomáticas.

 

 

¿CÓMO AFECTA A NUESTRO ORGANISMO EL EXCESO DE ESTRÉS?
Hoy día está ampliamente aceptado que el sistema nervioso central (SNC) desempeña un papel clave en la integración de la respuesta a situaciones estresantes de cualquier naturaleza.

como afecta

Está ampliamente documentado que un exceso de estrés puede provocarnos: trastornos coronarios, respiratorios, inmunológicos, sexuales, endocrinos, metabólicos, gastrointestinales, dermatológicos, musculares….¿Os suena?

VIDEO RECOMENDADO: https://www.youtube.com/watch?v=xMFsphbF6Y8

 

DIFERENCIAS INDIVIDUALES A LA HORA DE AFRONTAR EL ESTRÉS
Llegados a este punto nos podemos preguntar ¿por qué me está afectando esta situación de ésta forma? ¿Por qué me está sobrepasando hasta este punto?
En psicología diferencial hay un hecho reconocido unánimemente, distintas personas actúan y se enfrentan de distinta forma ante situaciones similares. Hay personas muy “resistentes”, con muchos recursos tanto emocionales, familiares, cognitivos, emocionales que llevan la enfermedad de una forma mucho más positiva y adaptativa que otras.
Aquí entramos de lleno en el concepto de “afrontamiento”, definido por Lazarus y Folkman en 1986 como los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes, desarrollados para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.
Nos podemos hacer las siguientes preguntas:
– ¿Por qué una situación puede ser un desafío o una amenaza?
– ¿Por qué la misma estrategia es eficaz para unos e ineficaz para otros?
– ¿Por qué, ante la misma situación, unos evitan y otros buscan apoyo?
– ¿Por qué unos se adaptan y otros no?
Estas maneras de afrontar son distintas en sujetos diferentes en función, entre otras, de ciertas variables de personalidad que afectarán tanto a las estrategias de afrontamiento utilizadas, como a la adaptación posterior del sujeto a la situación de estrés.
Así pues, las personas se encuentran diariamente en distintas situaciones que deben evaluar para decidir cuáles pueden ser las consecuencias de las mismas. Según sea el resultado de esta valoración, el sujeto determinará cómo enfrentarse a ellas. Así, si la situación se categoriza como amenazante y el individuo piensa que las demandas de la misma son excesivas para él, estaremos ante una situación estresante. Llegados a este punto, ¿de qué depende que el sujeto ponga en marcha una estrategia de afrontamiento y no otras?. Sin duda de la evaluación previa, pero también veremos que ciertas variables de personalidad influyen de forma decisiva en todo este proceso.
El modelo de Lazarus y Folkman se ha convertido en un punto de referencia obligado en el estudio del estrés y el proceso de afrontamiento. Desde este modelo, se entiende el estrés como una relación particular entre el individuo y el entorno que es concebido como amenazante, ya que el sujeto juzga que pone en peligro el bienestar de aquél. Los componentes de su modelo son los siguientes:
a) Los antecedentes. Incluyen las variables de personalidad, hay personas más optimistas que otras, o tiene mayor autoestima, un lugar de control interno (mayor percepción de control sobre el problema) o menor predisposición a la ansiedad que otras. También influyen las variables ambientales que plantean exigencias al individuo o le ofrecen recursos (por ejemplo, el apoyo social).
b) Los procesos mediadores. Incluyen las evaluaciones cognitivas y el afrontamiento. Cómo valoramos e interpretamos la situación.
c) Las consecuencias. Se refieren a la adaptación (o inadaptación) del sujeto a la situación estresante (salud, bienestar…).
Si, como hemos dicho y según la teoría de Lazarus, el estrés es el resultado de que el individuo evalúe el entorno como amenazante o desbordante de sus recursos, el estrés es el resultado de una interacción entre el individuo y su entorno. Éste es el núcleo de la teoría procesual y sus dos conceptos fundamentales son el de evaluación y afrontamiento.
Desde la teoría procesual del estrés, la evaluación cognitiva es definida como el proceso que determina las consecuencias que un acontecimiento dado provocará en el individuo
1. La evaluación primaria es aquella mediante la que el individuo intenta identificar el efecto que tiene sobre su bienestar una determinada situación. Por lo tanto, la persona deberá responder a las siguientes preguntas: Esta situación, ¿me perjudica o me beneficia?, ¿ahora o en el futuro?, ¿de qué forma?, ¿Cuál es su importancia?
Dentro de esta evaluación se distinguen tres tipos:
a) Irrelevante: la situación no tiene consecuencias para el individuo.
b) Benigno positiva: las consecuencias del encuentro con la situación son positivas, en tanto que preservan, logran o ayudan a conseguir su bienestar.
c) Estresantes: la persona juzga que sus intereses están en juego, pudiéndose realizar tres tipos de juicios o evaluaciones:
• Evaluación de daño o pérdida: el individuo ya ha recibido algún perjuicio, algún daño o alguna pérdida importante.
• Evaluación de amenaza: se refiere a daños o pérdidas que todavía no han ocurrido pero que se cree que ocurrirán en un futuro.
• Evaluación de desafío: el individuo valora las ganancias que puede obtener en la transacción, siempre y cuando se pongan en marcha las estrategias de afrontamiento necesarias para superar la situación estresante.
2. La secundaria es un proceso evaluativo mediante el que el individuo valora sus opciones de afrontamiento. La pregunta en este caso es: ¿Qué debo hacer? y ¿qué puedo hacer?. Es decir, la persona pretende conocer cuáles serán los resultados de utilizar una estrategia de afrontamiento u otra y qué posibilidad tiene de utilizar o aplicar una estrategia de manera efectiva.
3. Mediante la reevaluación se introducen cambios en la evaluación inicial, según la información obtenida de las reacciones ante la situación. En realidad se trata del mismo proceso que la evaluación primaria pero en otro momento (posterior).
Básicamente hay dos tipos de estrategias de afrontamiento: las centradas en el problema y las centradas en la emoción. Dependiendo de la situación estresante podemos actuar intentando buscar alguna solución al problema, o intentando disminuir el impacto emocional y psicológico que éste nos produce.

 

CONCLUSIONES:
En esta primera parte he intentado aportar los conceptos básicos más importantes sobre el estrés. En aportaciones posteriores iniciaré un taller de manejo del mismo, con consejos prácticos para afrontar de una manera más adaptativa todo lo que conlleva el diagnostico de HANA.

 

PRÓXIMAMENTE:  MANOS A LA OBRA
PRIMER PASO: IDENTIFICAR NUESTRAS FUENTES DE ESTRÉS

BIBLIOGRAFÍA:
Lazarus , R.S y Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Barcelona: Martínez Roca.
Robles Ortega, H y Peralta Ramírez, M.I. (2006). Programa para el control del estrés. Madrid: Ediciones Pirámide.
Sapolsky, R.M. (1995). ¿Por qué las cebras no tienen úlcera?. Madrid: Alianza Editorial.
Selye, H. (1960). La tensión en la vida (el estrés). Buenos Aires: Fabril Editora.