Cocinando con histaminosis
Recetas de cocina y trucos. Síndrome de HANA

 

Hoy en día, a pesar de que cada día aumenta el número de personas que tiene alguna intolerancia alimentaria, aún hay gente que cree que es una moda, o que nos observamos mucho, otros creen que es cosa de hipocondriacos o de psicólogo.

Hay escépticos tanto en profesionales de la salud como en el resto de la población, incluso hay gente diagnosticada de intolerancias alimentarias que tienen dudas de si existe ese problema como tal.

Os dejamos a continuación un artículo escrito por la Dra. Mercedes López Jiménez muy ilustrativo sobre el tema de las intolerancias alimentarias.

Por favor léelo.

 

Intolerancias alimentarias

Actualmente el tema de las intolerancias alimentarias está en auge, cada vez se escucha más hablar de este tema tanto a favor como en contra. Yo soy una de esas doctoras en medicina que antes estaba en el lado de los que dicen que todo lo que voy a contar en esta página no es cierto, que no hay base científica (no me había molestado en leer y estudiar del tema más de lo que me enseñaron en mi formación, que fue nada de nada). Ironías de la vida hicieron que no me quedase más remedio que buscar entre estos temas para conseguir la mejoría de quien más quería, mi hijo, ya que con lo que me habían enseñado y sabían otros compañeros médicos de otras especialidades no conseguía tener ninguna mejoría.
Y ahora soy una de las doctoras en medicina que no solo defiende la existencia de las intolerancias, sino que promuevo su investigación y su difusión.
En esta entrada voy a explicar las intolerancias de forma muy sencilla. Quien quiera leer algo más completo en este blog, en Histaminosis puede encontrar más información y sobre todo un poco de bibliografía a partir de la cual comencé a leer y a estudiar el tema. Existe muchísima más bibliografía de la que está aquí, esto es solo un inicio para quien se quiera interesar. En la página de la SAEIA también puede encontrar información veraz y fundamentada con bibliografía.
Una intolerancia a un alimento se produce cuando el organismo reconoce ese alimento como extraño. Entonces se produce una respuesta inmunológica en el organismo, no mediada por Ig E, en la que el mastocito se rompe y libera importantes cantidades de histamina. Es esta histamina la que va a producir síntomas en el organismo. La diferencia con la alergia es que en ella la respuesta esta mediada por la Ig E y los síntomas suelen ser de aparición más rápida y más severos.
A los pacientes para explicárselo, les digo que es como si estuviésemos hablando de transportes en una ciudad que no conocemos, en la que podemos llegar a algunos puntos mediante autobús y a otros mediante metro, para hacerlo por autobús no hay mucho problema porque se ve por donde circula y se cómo llegar a el (eso serían las alergias) pero para ir en metro hay que saber lo primero de su existencia y después donde para y su recorrido, si lo desconozco, no puedo usarlo. Pues eso le ocurre a muchos médicos, si no conocen que es realmente una intolerancia y como detectarla, no la pueden diagnosticar.
Resulta fundamental realizar una valoración y un diagnóstico correctos por parte de un médico cualificado. Que sepa reconocer una intolerancia, que sepa que pruebas pedir y donde solicitar una analítica que facilite la labor de localizar las intolerancias alimentarias. Ya que posiblemente una de las razones por la que muchos profesionales dicen que este tema es un fraude es que la gran mayoría de analíticas para la detección de intolerancias a alimentos lo son por tener muy poca validez.
Es el doctor en bioquímica clínica Félix López Elorza, a quien quiero muchísimo y con quien comencé a estudiar las intolerancias alimentarias, el único bioquímico que ha validado una analítica para la detección de intolerancias alimentarias en nuestro país. Publicó su estudio en 1982 y desde entonces han sido muchos los médicos de todas las especialidades los que han colaborado con él en la búsqueda de síntomas relacionados con las intolerancias alimentarias, hecho que tenemos que agradecerles enormemente, ya que sobre sus observaciones hemos comenzado a realizar los estudios.
Los síntomas que pueden aparecer en una intolerancia alimentaria son muy variados. Normalmente la persona tiene uno o dos síntomas que son los que le preocupan y que son más severos, pero cuando comenzamos a preguntar, son muchos más los que ya tienen en menor grado, que con el tiempo y el cúmulo de histamina van empeorando también.
Podemos hablar de nauseas, vómitos, boca seca, aumento de salivación, digestiones pesadas, distensión abdominal, diarrea, estreñimiento, cefaleas y migrañas, lapsus de memoria, dificultad para la concentración, acúfenos, vértigo, insomnio, mala calidad del sueño, sequedad de piel, picor localizado o generalizado, eccemas y dermatitis, arritmia, dolores musculares, dolores articulares, contracturas musculares, cansancio, dificultad para poner o perder peso…y muchos otros que poco a poco vamos descubriendo y poniendo en común en reuniones y congresos.

 

Fuente: Dra. Mercedes López Jiménez. Medico especializada en medicina familiar y comunitaria.
web: misintoleranciasalimentarias.com

Aquí os dejamos el resumen de la ponencia que realizo el Dr. D. José María Mesa en el V Congreso de la SAEIA (Sociedad Andaluza para el Estudio de Intolerancias Alimenticias) celebrado en Sevilla.

 

Histaminosis e Intolerancia a la Lactosa: nuestra experiencia.
Dr. José María Mesa
Medicina Interna Hospital Victoria Eugenia
(Sevilla).

Hoy vengo a exponer un tema muy candente como es la intolerancia alimentaria.
La intolerancia a la lactosa entra a formar parte de lo que denominamos reacciones adversas a los alimentos, que pueden ser de dos tipos:
1-Una reacción de carácter alérgico
2-Intolerancia alimentaria
Actualmente se estima que el 20% de la población, a lo largo de su vida, desarrollara un efecto adverso a los alimentos, ya sea alergia o intolerancia.
Pero el problema estriba en saber de qué estamos hablando realmente, ya que recordemos, que la lactosa, es simplemente un disacárido, compuesto por glucosa y galactosa, que se unen entre sí por una enzima “lactosa sintetasa”.
La lactosa, forma parte importante de la alimentación humana, tanto es así, que en el adulto, el 50 % del aporte energético lo aporta los hidratos de carbono, y de los que son constituyentes fundamentales para el ser humano: almidón, sacarosa, lactosa y maltosa.
Desde un punto de vista didáctico, esta es la clasificación que tenemos actualmente de la escuela de alergia a nivel mundial, donde se establece una reacción adversa toxica o no toxica, y dentro de ellas, las mediadas inmunológicamente o las mediadas por mecanismos no inmunológicos, esta es la clasificación actual aceptada desde el punto de visa de la alergia.
Ahora veremos que podemos aportar nosotros:
Muchas veces, cuando llegan a consulta los pacientes, te cuentan su sintomatología, y cuando tu estableces una presunción diagnostica y hablas por primera vez de intolerancias, no son pocos los que te comentan: “esto es que está de moda”.
Bueno, tan de moda no está, ya que Hipócrates, ya describió, la alteraciones intestinales asociadas a la leche y lo hizo 400 años a.c., y posteriormente también ha sido descrita en distintos libro de texto hace 50 años, donde quedo claramente establecida el complejo sintomático que existe al consumo de lactosa, ya Hipócrates dijo la famosa frase “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” que aún está vigente.
La pregunta del millón: ¿realmente lo que presentan nuestros pacientes es una intolerancia a la lactosa, solo y llanamente eso es lo que presentan, o detrás de esto presentan algo más?.
Como bien a dicho el Dr. Elorza, el conocimiento al cabo de tantos años nos ha determinado, que cuando afrontemos al paciente, le hagamos un listado de preguntas, en donde le preguntamos la posible presencia de síntomas con las que acude el paciente, desde trastornos de las secreciones glandulares, afectación del sistema nervioso central en todas sus variantes, trastorno de carácter digestivo, distensión flatulencia, estreñimiento, diarrea, etc…
Para aclarar la pregunta de si realmente tiene intolerancia a la lactosa, lo único que hicimos fue un estudio de carácter retrospectivo, donde incluimos todos los pacientes atendidos entre enero y junio del 2013.
Fueron atendidos en consulta 1326 pacientes, de los cuales referían como antecedentes presentar intolerancia a la lactosa, prácticamente el 50% de la población, siendo detectada dicha intolerancia, con los métodos que hoy tenemos como es el test del aliento, etc…
Ya partimos de la base que cuando estos pacientes diagnosticados de intolerancia a la lactosa vienen a nuestra consulta, es que no se encuentran bien porque si no, no hubieran venido.
Eso nos responde a una pregunta: ¿existe intolerancia a la lactosa real como tal? Existe.
Pero como veremos el porcentaje cada vez es menor, no refleja la fiel realidad de lo que los pacientes tienen.
Concretando el grupo de población que atendimos fue:
• un 27% entre 50-75 años.
• un 6% entre 6-25 años.
• un 70% entre 25-50 años.
En cuanto al cuestionario, se fueron graduando las sintomatologías con las que los pacientes acudían y lo que más llama la atención es el altísimo porcentaje de pacientes que referían la existencia de una alteración en la secreción glandular, con sequedad bucal o babeo,(casi el 100% de los pacientes), otro porcentaje muy alto seria los problemas relacionados con la deshidratación de los discos intervertebrales ( casi el 90%), la existencia de gases, flatulencia, distensión abdominal ,diarreas, estreñimiento, una pléyades de síntomas bastantes importantes que presentaban estos pacientes.
¿Qué número de síntomas tenia cada paciente? Estamos hablando de 680 pacientes:
• 1 síntoma, nadie.
• 2 síntomas, solo dos pacientes.
• 3 síntomas, veinte pacientes.
• 4 síntomas, 60 pacientes.
• 5 o más, prácticamente el 90 % de los pacientes.

Cuando se realizó un estudio determinado, con objeto de saber los agentes causantes de este problema, se determinó que los alimentos relacionados eran:
• Con 1 alimento solo 2 pacientes.
• Con 2 alimentos el 4% de la población.
• Con 3 alimentos el 72% de la población.
• Con 4 alimentos 15% de la población.
• Con 5 alimentos o más 7% de la población estudiada.
Y una vez diagnosticados, ¿cuál fue la evolución? Una vez diagnosticados y sabiendo que su problema iba más allá de la intolerancia a la lactosa, estos pacientes se le prescribió un tratamiento dietético y médico, siendo la evolución al cabo de un mes:
• El 90 % de los pacientes presentaron una mejoría parcial porque había pasado poco tiempo pero si había una franca mejoría.
• El 5% no se obtuvo datos.
• El otro 5% no se obtuvo una mejoría adecuada.
Entonces mi respuesta a la pregunta anterior de: ¿existe realmente intolerancia a la lactosa? SI EXISTE, afecta a un grupo de población tremendamente reducido, pero el gran porcentaje de pacientes que vemos en consulta, no refleja la fiel realidad de lo que vemos, ya que la gran mayoría de los síntomas con los que acuden a consulta, no pueden ser nunca incluidos dentro de concepto “intolerancia a la lactosa”.
¿Por qué se llega a esta dificultad diagnostica? Simplemente por la formación adecuada y las ganas de preguntarles a los pacientes, cuales son los síntomas asociados.
La parcelación de la medicina, (en mi opinión personal), ha llevado a que cada médico, dependiendo de su formación y especialidad profesional, pregunte por unos síntomas determinados, y en ningún caso establece un diagnóstico completo de la totalidad del paciente, con eso no menoscabo ninguna especialidad, simplemente hago un inciso.
Hay que preguntar por la totalidad de los síntomas que pueda presentar el paciente, porque cualquier síntoma digestivo podría ser explicado por la intolerancia a la lactosa, pero la asociación de la deshidratación intervertebral, el cansancio crónico, las cefaleas, los trastornos del sueño, la sequedad de la piel, el babeo, la sequedad bucal,… eso no podríamos englobarlo dentro de lo que conocemos como intolerancia a la lactosa.
El problema es que las pléyades de síntomas digestivos que presenta el paciente, enfoca a la mayoría de los facultativos, a determinar como causa inicial la intolerancia a la lactosa, sin preguntar por el resto de los síntomas, por lo tanto, NO es, ni mucho menos la intolerancia a la lactosa, la responsable de la mayoría de los pacientes, yo diría que más de un 90% de los pacientes diagnosticados de esta enfermedad, en ningún caso presenta esta como origen, sino que es una alteración de carácter histaminico y es esta la que si puede reflejar el complejo sintomático sistémico que presenta este paciente. En ningún caso, un solo déficit enzimático que presenta este paciente, puede ser el responsable de la cantidad de síntomas sistémicos que llega a presentar.
Si nos volvemos a la inicial, a la que la escuela americana de alergología establece como reacciones adversas a los alimentos, creemos que una modesta añadidura al mismo, que no ocurre, seria incluir al HANA, como “una causa de carácter inmunológica responsable de las reacciones adversas a los alimentos”, podríamos concretar si es correcta esa disposición o no, si tenemos que abrir un nuevo brazo, pero negar la realidad no nos lleva a ningún sitio.
Repito, solo con el diagnostico de intolerancia a la lactosa no podemos explicar bajo ningún concepto la totalidad de los síntomas que presenta un paciente.
La modificación de la dieta, lleva como hemos visto a una mejoría franca y evidente, ya perceptible a partir del primer mes de la retirada de los alimentos responsables, esto es algo que no tiene ninguna duda, algo que previamente estos pacientes no habían tenido con anterioridad, de ahí que tuvieran que consultar por el mantenimiento de su sintomatología.

 

La Histaminosis o síndrome de HANA “Histaminosis Alimentaria No Alérgica”, como nos explicaron los ponentes en el V congreso de la SAEIA, es una enfermedad donde los síntomas no solo son muchos y variados, sino que además, son tan diferentes que es difícil pensar que están relacionados entre sí, y mucho menos que son debidos a la ingesta de alimentos.

Un síntoma solo, independiente, no indica que padezcas histaminosis, sino que suelen confluir varios de ellos al mismo tiempo, normalmente de tres a cinco, de ahí que se considere que: el síndrome de HANA, es una enfermedad muy frecuente, emergente, multisistémica y no bien conocida, de ahí su difícil diagnóstico.

Estos síntomas son:

• Cefaleas.
• Fatiga muscular crónica.
• Olvidos momentáneos.
• Alteraciones del ritmo cardíaco.
• Contracturas musculares recidivantes.
• Cambios de temperatura.
• Dermatitis y urticaria crónica.
• Deshidrataciones intervertebrales.
• Sequedad de piel.
• Estreñimiento y/o diarrea.
• Distensión abdominal.
• Retención de agua.
• Dolores articulares y musculares.
• Hiperactividad.
• Túnel carpiano.
• Tendón rotuliano.
• Abortos de repetición e infertilidad.
• Acúfenos.
• Fibromialgia.
• Dolor por presión.

Aunque siguen apareciendo cada día más síntomas relacionados con HANA.

 

Nota: La información ofrecida no tiene como intención diagnosticar, tratar o curar ninguna enfermedad. Tampoco tiene como intención reemplazar una consulta médica.

El Dr. Elorza en esta conferencia comenzó explicando que en este V congreso se habían planteado hacer una parada y tener un momento de reflexión para plantearse que se ha hecho hasta ahora, que debemos de mejorar y que factores correctores debemos de introducir, etc.…
Comento que esta sociedad nació en el 2009, pero con una historia a la espalda de 34 años de investigación y aprovecho para explicar dónde estamos a nivel de conocimientos
Empezó explicando que H.A.N.A. fue producto de un error, en realidad lo que se buscaba era hacer diagnósticos lo más exquisitos y avanzados del paciente alérgico, para lo cual tendríamos que estudiar la histamina que es la molécula responsable del proceso alérgico.
El problema vino cuando se empezó a detectar la liberación de histamina en enfermos que no eran alérgicos, se planteó que teníamos liberación positiva en enfermos no alérgicos, que nunca habían presentado patología alérgica alguna. Nos preguntamos: ¿Qué estamos viendo?, nos quedamos tranquilos cuando vimos que al retirar el alimento el enfermo mejoraba de sus dolencias, las cuales no eran de índole alérgico, ante esto estuvimos dos años de confusión y estudio, llegando a la conclusión de que existe otro mecanismo de liberación de histamina que no es alérgico, que nos llevaba a síntomas que no tenían nada que ver con el proceso alérgico y además estos síntomas remitían cuando al paciente se le retiraba el alimento que le había dado positivo a  histamina.
Los diez años posteriores fueron apasionantes para el conocimiento de lo que al final denominamos “Histaminosis Alimentaria No Alérgica, H.A.N.A.”, en este tiempo hubo personas muy decisivas para dicha investigación a las que el Dr. Elorza rindió tributo por dicha aportación.
Después de estos años de estudio y gracias a dichas personas, hoy se dispone de un numero de síntomas inequívocos que permiten, que el diagnostico de “H.A.N.A.”, para un médico formado en esta materia, sea exclusivamente clínico y siendo el estudio analítico exclusivamente para conocer los alimentos responsables de la misma, así como cuando aparece un síntoma nuevo, es relativamente fácil valorarlo, debido al conocimiento de otro conjunto de síntomas y de la evolución de los mismos con el tratamiento.
Cuando se incorporaba a estos estudios un facultativo de otra especialidad, podíamos ir ampliando síntomas propios de dicha especialidad, como por ejemplo paso con ginecología, y recordó como en el III congreso de SAEIA, el Dr. Navarro, director del centro de reproducción asistida “BIONAC”, expuso los resultados obtenidos en mujeres que habían sido descartadas para la reproducción, todas ellas con edades superiores a los 40 años, y como había sido posible recuperar la reproducción, en el 62% de ellas.
Más adelante paso a describir la situación actual, donde explico que para un facultativo debidamente formado en esta disciplina, el diagnóstico es puramente clínico, siendo algunos de los síntomas más relevantes en H.A.N.A.:
  • Cefaleas,
  • Fatiga muscula crónica,
  • Olvidos momentáneos,
  • Alteraciones del ritmo cardiaco,
  • Contracturas musculares recidivantes,
  • Cambios de temperatura,
  • Dermatitis y urticaria crónica,
  • Deshidrataciones intervertebrales,
  • Sequedad de piel,
  • Estreñimiento y/o diarrea,
  • Distensión abdominal,
  • Retención de agua,
  • Dolores articulares y musculares,
  • Hiperactividad,
  • Túnel carpiano,
  • Tendón rotuliano,
  • Abortos de repetición e infertilidad.
No pudiendo cerrar la lista ya que seguirán apareciendo síntomas conforme se vayan uniendo facultativos de distintas especialidades.
Así mismo hizo hincapié, en que los tratamientos deben de ser personalizados y todas las acciones deben ir encaminados a bajar la concentración de histamina tisular (en los tejidos), y en la medida que esto se consiga, se irán disminuyendo los síntomas.
Para ello la principal arma está en la dieta, aunque cada enfermo puede tener connotaciones diferentes que el medico deberá tener en cuenta para conseguir un correcto tratamiento, no obstante para cada enfermo hay un proyecto diferente de evolución, aunque aproximadamente el 94 % de los pacientes presentan buena evolución en los primeros 6 meses.
Así tendremos:
  1. Modelo de buena evolución: Los síntomas digestivos se normalizan antes del mes de tratamiento y permanecen estables.
  2. Inicialmente buena evolución y retroceso a los 2 ó 3 meses, esto puede ser debido a:
-Trasgresión de la dieta porque el enfermo se confía al encontrase bien.
-Nuevas sensibilizaciones por disfunciones intestinales
-Situaciones de estrés.
 Todas estas opciones han de ser consideradas y estudiadas minuciosamente para poder subsanarlas.
 Hay un caso minoritario en el que las sensibilizaciones están perfectamente tratadas pero no hay evolución y se atribuye a la existencia de agentes tóxicos en los tejidos, como puede ser metales pesados, que hacen que la histamina no se aclare debidamente, en este caso se debe actuar prioritariamente eliminando dichos agentes.
 La pregunta clave es: ¿porque hay tantos afectados? y ¿hay más o menos que hace 60 ó 70 años?.
Ante un problema tan prevalente tenemos que pensar que no solo hay una causa y analizando a los protagonistas vemos que tenemos tres:
 1-Los alimentos
2-El tubo digestivo
3-El medio que nos rodea
  Los alimentos:
Aunque hoy nos alimentamos mejor que hace unos años, no todos los progresos han sido afortunados para la salud, como por ejemplo tenemos con el trigo, al cual han hecho más rentable para los cultivos, pero eso no indica que sea más digestible que el trigo anterior. También tenemos que tener en cuenta que comemos muchas moléculas de síntesis que no están en la naturaleza de forma espontaneas.
 El tubo digestivo:
Al tubo digestivo lo estamos maltratando constantemente con moléculas de síntesis, para las cuales nuestro aparato digestivo no está preparado para reconocer, lo que lleva en ocasiones a cambiar el equilibrio de la flora digestiva, esto puede ser desencadenante de enfermedad.
También el consumo de fármacos puede ser fuente de riesgo para su integridad.
 El medio:
Verdaderamente hemos creado un medio desequilibrado para la especie humana, vivimos entre multitud de campos magnéticos, cuya influencia en ocasiones ha demostrado ser nociva. Usamos productos de síntesis (plásticos, etc…) que están alterando el medio ambiente, así como hemos introducido fertilizantes químicos, aditivos, metales pesados en exceso, los cuales después de años, aparecen en sangre de recién nacidos, como por ejemplo el mercurio.
 Podemos decir que  los tres elementos analizados están colaborando, de una forma u otra, en que este mecanismo de enfermedad progrese y si no ponemos medidas preventivas, tendremos que usar más recursos terapéuticos.
  EN RESUMEN:
 La Histaminosis Alimentaria No Alérgica (H.A.N.A.) es una enfermedad adquirida.
Todos los síntomas que se han descrito llevan a pensar en dos grandes procesos:
  • El inflamatorio
  • El autoinmune
La distribución personal de la histamina y de los receptores son los responsables de la gran cantidad de síntomas y sus consecuencias.
También hay síntomas que pueden ser consecuencia de la mala distribución del agua, por ejemplo: deshidratación de discos intervertebrales, piel seca…etc.
En H.AN.A. la única forma de controlar la enfermedad es la disminución de las concentraciones de histamina tisular, y para conseguirlo hay que eliminar las causas histaminliberadoras, principalmente los alimentos.
El enfermo debe cuidar aspectos de su vida como: dieta, consumo de fármacos, estrés,  hábitos de vida…etc., lo cual requiere un manejo clínico y dietético laborioso.
Muy importante es recordar que las enfermedades alimentarias “No son cuestión de hacerse un análisis y retirar los alimentos que den positivo”.
 NUEVOS HORIZONTES
Pronosticar el futuro siempre puede correr algún riesgo pero actualmente nosotros recomendamos:
  1. Formar al enfermo sobre su enfermedad.
  2. Advertir, que sin su implicación, el trabajo puede ser inútil.
  3. Es una enfermedad progresiva, o se mejora o avanza.
  4. Tenemos que acortar los tiempos de tratamiento.
  5. Necesitamos profundizar más en los mecanismos del tubo digestivo, así como en las actuaciones a seguir para su reparación.
  Con respecto a los afectados recomendamos:
  1. Que “no banalicen” su problema.
  2. Es aconsejable comer comidas más simples (con menos componentes) y lo más controladas posible (comer fuera de casa siempre es un riesgo).
  3. Minimizar el consumo de fármacos.
 Para terminar, agradeció la información aportada por todos los enfermos durante estos 34 años, así como a los más de 80 médicos, que en este momento, están colaborando con sus aportaciones, también al equipo del laboratorio LAB SUR, que con tanta ilusión trabajan este tema.