Cocinando con histaminosis
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En este magnifico articulo, Maite, ha puesto el dedo en la llaga.

Hasta cuando los enfermos de histaminosis, sindrome de HANA, tenemos que esperar que ciertos profesionales de la salud, reconozcan este síndrome?

Hasta cuando seguir vagando de consulta en consulta, sin que se nos  diagnostique correctamente?.

Hasta cuando negar esta realidad?.

Hoy somos nosotros los afectados, pero mañana te puede tocar a ti.

Como siempre  muchas gracias Maite….como decimos al final, nosotros sí nos sumamos.

¿ES LA HISTAMINOSIS UNA INTOLERANCIA TABÚ? EL PAPEL DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS.

 

¿Es la histaminosis un tabú? Puede ser que todavía no lo sea, pero sin duda, la histaminosis alimentaria no alérgica (o síndrome H.A.N.A) es a día de hoy una intolerancia desconocida para muchos. Y ante lo desconocido, la realidad es que muchos profesionales de la salud se muestran recelosos y distantes. Mantener cierto reparo ante cualquier “nuevo conocimiento” (nunca una enfermedad es nueva, por cierto) puede ser lógico y natural, incluso puede denotar profesionalidad, pero todo se vuelve positivo si los profesionales de la salud muestran interés, buscan fuentes fidedignas y se preocupan por informarse y aprender.

La cerrazón no lleva a ninguna parte, ni en salud, ni en ningún ámbito de la vida. 

¿Y por qué digo esto? Sencillamente porque son muchos los pacientes que llegan a mi consulta desesperanzados por el modo y escepticismo con el que les tratan en muchos espacios sanitarios. No se sienten apoyados, y mucho menos comprendidos. Y lo que quizá es peor: no encuentran ni la causa, ni la solución a sus molestias.

La histaminosis alimentaria no alérgica es una enfermedad silente que, si no se resuelve, con los años puede degenerar en patologías crónicas como colon irritable, cefaleas, fatiga crónica, fibromialgia, fatiga crónica, roturas fibrilares recidivantes, abortos de repetición e infertilidad, e incluso problemas de autoinmunidad. En cambio, si es diagnosticada con precisión y rapidez y empezamos pronto a introducir cambios en nuestros hábitos alimenticios  y de gestión del estrés, la mejoría comienza a notarse en breve. Merece la pena conocer la histaminosis, saber las causas y los síntomas que alertan de su presencia.

Todos estamos en el mismo barco: pacientes, dietistas-nutricionistas, médicos de atención primaria y especialistas. Todos.

¿Por qué no hay más colaboración entre profesionales?

Esta pregunta no deja de resonar en mi cabeza. Si a una misma persona la miras siempre desde el mismo prisma, por más que te empeñes, tan solo obtendrás la misma imagen una y otra vez. En cambio, si la miras desde distintas perspectivas, verás a la persona de diferentes maneras.

Porque nuestra salud y nuestra enfermedad, y la histaminosis alimentaria no alérgica también, se sustenta en planos indivisibles, e inherentes al ser humano: plano físico (qué comemos, bebemos, cómo respiramos, la actividad física que realizamos…), plano funcional (el funcionamiento de nuestros órganos y sistemas) y plano psico-emocional (nuestros pensamientos y cómo los expresamos en nuestras emociones). La importancia de la psicología y del control emocional en la resolución de un problema físico es fundamental. Atajar los males físicos es básico para mejorar psicológica y emocionalmente. Y así, en todos los ámbitos de las ciencias de la salud.

Sumar miradas es sumar posibilidades de curación y de crear un tratamiento integrativo -que no alternativo-, que dé soluciones a los problemas de salud de la población. Por ello, lanzo esta pregunta con el deseo de que seamos muchos los profesionales sanitarios que recojamos el guante:

¿Podemos trabajar juntos y ayudar a las personas con síndrome H.A.N.A?

Por mi parte, muestro mi máxima disposición con todos los profesionales sanitarios que quieran conocer la histaminosis, saber más de sus peculiaridades, síntomas y abordaje. En definitiva, tenemos por delante la posibilidad de unir saberes y dar con la llave que abra todas las puertas para ayudar a una persona con histaminosis alimentaria no alérgica a sentirse mejor y avanzar en su calidad de vida.

¿Te sumas?

Nosotros si Maite…

 

Fuente: Maite Zudaire. Dietista – Nutricionista

Web: maitezudaire.com

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Como ya sabemos  los aditivos y los alimentos que consumimos son muy importantes para todos los que tenemos algún tipo de intolerancia alimentaria, histaminosis,…. además también es de suma importancia el estres y el poder gestionarlo, ya que este aumenta los niveles de histamina en nuestro organismo.

A continuación os pasamos un articulo de nuestra amiga Maite Zudaire (Nutricionista del grupo Histal) donde nos explica la relación entre estrés e histaminosis,

Aprovechando este tema os aconsejamos que si estáis interesados hagáis el taller de relajación que podéis encontrar en nuestra web en Relax-HANA y que generosamente nos facilitó Ana Mª Regueiro,especialista en Psicología Clínica y de la Salud.

 ESTRÉS E HISTAMINOSIS ¿AFECTA EL ESTRÉS A LA HISTAMINOSIS?

 

Sí, sin dudarlo: el estrés afecta a la histaminosis y, además, de una manera muy notable. Tener a raya al estrés, nos permitirá también gozar de mejor salud si padecemos histaminosis alimentaria no alérgica.

Pero ¿cómo es posible que un factor como el estrés influya tanto en términos de nutrición y de histaminosis?

Es esta, precisamente, la pregunta a la que daremos respuesta en este artículo.

¿Qué produce el estrés en nuestro cuerpo?

Cuando el cuerpo vive al límite de sus posibilidades o muy por encima de ellas, existe el riesgo de que algo termine quebrándose, y no hablamos solo de aspectos físicos. Nuestra salud emocional, e incluso la estabilidad mental, pueden romperse si vivimos con una tensión excesiva durante demasiado tiempo.

Cuando estamos estresados, nuestro organismo trata de combatir la tensión con todas sus fuerzas. El cansancio se transforma en agotamiento, las cefaleas y migrañas aparecen, al igual que la ansiedad. El corazón se acelera, comienzan las dificultades intestinales y los problemas a la hora de hacer la digestión y asimilar los alimentos. El cambio en el peso, en un sentido o en otro, es muy habitual y podemos caer en la obesidad o en la pérdida excesiva de kilos.

Si a todo esto le sumamos el insomnio, la caída del cabello, la disminución del deseo sexual, el descenso del ánimo y la aparición de úlceras, problemas de piel y enfermedades cardíacas y de otra índole, el resultado es contundente:

El estrés no nos ayuda en absoluto y debería ser considerado un enemigo público a combatir.

Estrés e histaminosis. ¿De qué manera afecta el estrés a la producción de histamina?

El estrés provoca una mayor liberación de histamina endógena. Los desencadenantes emocionales de los trastornos digestivos e inmunes son bien conocidos, y lo explica de una manera concisa y nítida el Dr. Arturo O’Byrne, director del Centro de Medicina Biológica de Colombia, y uno de los mayores expertos a nivel mundial en Medicina Biorreguladora.

Aprovecho para compartir contigo su detallada explicación: Los factores emocionales como el estrés, repercuten en el sistema neurovegetativo o también llamado sistema nervioso autónomo (SNA), lo que en múltiples casos se ha relacionado con trastornos gastrointestinales”.

Te aclaro que el SNA es la parte del sistema nervioso que controla las acciones involuntarias, es decir, recibe información de las vísceras, secreciones digestivas, salivación, movimientos del músculo liso de los intestinos, etc.

Por otra parte, y según explica el especialista, “la serotonina, la adrenalina, la dopamina y el glutamato son los principales neurotransmisores del sistema nervioso central. La serotonina y la adrenalina se secretan especialmente en respuesta al estrés y a las emociones. Los cuatro neurotransmisores están presentes en el llamado cerebro entérico. El sistema nervioso entérico, localizado en el tracto gastrointestinal (más concentrado en la capa submucosa y entre las capas musculares de todo el tubo digestivo) desempeña un papel central en el síndrome del intestino irritable.

El síndrome de intestino irritable (SII)  es una entidad patológica en la que confluyen muchos síntomas (distensión abdominal, dolor, espasmos o rayadas, estreñimiento y/o diarrea…). Este es uno de los motivos principales de nuestra consulta pues, la persona afectada, una vez que tiene el diagnóstico de su malestar, suele ser dada de alta en la consulta pública de digestivo con la recomendación de control del estrés y de que elimine de su dieta lo que ‘sospeche que le sienta mal’. Como si fuera tan fácil.

El estrés, además de ciertos alimentos que la persona es incapaz de procesar digestivamente por completo, entre otros factores, inducen una alteración de la homeostasis entre el sistema nervioso central y entérico, y el sistema inmunitario intestinal. Estos estímulos pueden actuar como detonantes o potenciadores de respuestas proinflamatorias en la mucosa intestinal, como explica a continuación el Dr. O’Byrne: “Se estima según investigaciones que el 95% de la serotonina disponible en el organismo se localiza en esta zona, y la serotonina también es llamada o reconocida como la hormona de la felicidad y de la calma. El Sistema Nervioso Central puede influir en el cerebro entérico y viceversa; dando una explicación de por qué el estrés o la ansiedad, pueden influir directamente en la patología gástrica funcional”.

A su vez, en caso de patología gástrica intestinal de larga evolución, esta se ve asociada o puede ser parte (o todo) del origen de un estado depresivo crónico o la tendencia permanente a bajo estado de ánimo.

“Durante el estrés, el cerebro induce por medio del eje cerebro-intestino, la degranulación de los mastocitos en el tracto intestinal”. Los mastocitos son células especializadas de la sangre, que actúan en la medicación de procesos inflamatorios y de alergias. Mediante este proceso de degranulación mastocitaria, se liberan grandes cantidades de histamina, entre otras sustancias, induciendo vías inflamatorias”, dado el papel mediador de la histamina en la inflamación.

“Los tejidos inflamados vuelven a los nervios entéricos enormemente sensibles e hiperactivos, disregulando la producción de serotonina (lo cual afecta al estado de ánimo). La misma molécula cuando se encuentra en una concentración demasiado baja o demasiado alta, puede inducir el mismo síntoma clínico: calambres”.

Esto explica dos síntomas comunes en muchos pacientes con histaminosis alimentaria no alérgica; bien diarrea acompañada de espasmos (rayadas), o bien estreñimiento asociado también a este malestar.“Un estado continuado de estrés aumentará la prevalencia o la intensidad del espasmo intestinal por medio del eje cerebro-intestino. Es por ello, que es fundamental actuar a este nivel”.

Cómo te ayudamos desde la consulta 

En nuestra consulta atendemos estos casos con dietoterapia, es decir, planificamos la alimentación en distintos ejes: dieta de exclusión de alimentos liberadores de histamina (identificados tras analítica), elección de alimentos ricos en los nutrientes del sistema nervioso (triptófano, vitaminas del grupo B, magnesio, cromo…), y en casos específicos, será necesario el apoyo con nutrición ortomolecular, complementos específicamente diseñados en este caso, para la nutrición de las células nerviosas, las neuronas.

Y por supuesto, es fundamental que la persona afectada, reconozca aquellas circunstancias de su vida que le generan tanto estrés o ansiedad con el fin de reconducir la situación. En este escenario se trabaja con distintos recursos, ajustados a las circunstancias vitales, condición y disponibilidad de la persona: técnicas de respiración, técnicas de relajación y meditación, entre otros recursos para gestionar el estrés.

¿Por qué es aconsejable evitar el estrés si tenemos histaminosis?

El estrés, por sí mismo, produce un aumento de la producción de histamina en nuestro organismo, justo lo que tratamos de evitar.

Tener histaminosis no es fácil, ni agradable. Pero la gran noticia, es que podemos disfrutar de una vida plena si incorporamos una serie de hábitos en nuestro día a día. A través de nuestra alimentación y de la práctica de ejercicio habitualmente, lograremos crear el entorno perfecto para sentirnos bien. Vivir con estrés no es beneficios para nadie, pero tampoco lo es para las personas con histaminosis alimentaria no alérgica.

¿Qué podemos hacer para evitar el estrés?

Buscar la calma y el equilibrio debería de ser uno de nuestros objetivos diarios… hasta convertirlo en un hábito inherente a nosotros. Vivimos demasiado deprisa y perseguimos demasiados sueños que, en realidad, no nos hacen, ni nos harán, felices.

Por ello, parémonos a pensar qué deseamos en la vida y cómo queremos vivir, y hagamos lo posible, y lo imposible, para dejar fuera la presión excesiva a la que nosotros mismos nos sometemos. Busquemos las fórmulas que nos hacen sentir mejor a cada uno de nosotros. Tú, mejor que nadie, te conoces.

Si quieres saber más acerca de técnicas de relajación, échale un vistazo a este interesante artículo de nuestros amigos de Cocinando con histaminosis en el que detallan técnicas para relajarnos de la mano de la especialista en Psicología Clínica y de la Salud, Ana Regueiro. ¡Interesante!

Y, por supuesto, te animo a vivir una alimentación muy consciente, sabiendo en todo momento qué estás consumiendo y disfrutando de cada instante. Comer pausadamente, saboreando cada bocado y dándole la importancia que verdaderamente tiene, es esencial para vivir mejor… y alejar el estrés.

¡Adiós estrés!

 

Fuente: Maite Zudaire. Dietista – Nutricionista

Web: maitezudaire.com

 

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Demos la bienvenida a la primavera y a este excelente  articulo de “Alimentos de Primavera”, escrito por nuestra  amiga Maite Zudaire, que ya muchos de vosotros conoceréis.

Como siempre darte las gracias Maite por todos los  conocimientos que nos transmites.

 

ALIMENTOS DE PRIMAVERA

 

Llega la primavera y con ella la luz, el sol, una mayor energía de la naturaleza, también la lluvia, y una alimentación diferente propia de esta estación. Hay alimentos de primavera que despiertan con fuerza y sabor y que, de un modo inconsciente, nuestro cuerpo pide a gritos. En este artículo, deseo ayudarte a conocer por qué debemos cambiar nuestra alimentación en primavera, qué alimentos son más adecuados para nuestro organismo en estas fechas y sus motivos. ¿Te animas?

¿Por qué es necesario que nuestra alimentación cambie en primavera?

En primavera, todo cambia a nuestro alrededor: la Naturaleza comienza a florecer, se alargan las horas de sol y nuestros órganos internos se preparan para limpiar nuestro organismo y liberarlo de las cargas que hemos ido acumulando en el largo invierno.

En muchos casos, notamos que aumenta nuestro nivel de energía e incluso el deseo de tener una mayor actividad. Se nos despiertan las ganas de salir y de estar al aire libre y, en la alimentación, también comienza a apetecernos alimentos de primavera más ligeros que los que tomamos con mayor frecuencia en invierno: preferimos en primavera los alimentos frescos y llenos de vitalidad, las verduras, ensaladas y germinados y otras formas de cocinar como los salteados cortos, woks o cocciones al vapor.

Sin embargo, no siempre nos sentimos llenos de energía en primavera. Son muchas las personas que acusan en estas fechas decaimiento, cansancio y apatía: es la llamada astenia primaveral, síntoma claro y evidente de que necesitamos hacer un cambio alimentario. Otras “pistas” de que algo no va bien que nos ofrece nuestro organismo son los problemas en la piel, dolores de cabeza, tensiones y contracturas musculares.

Emocionalmente, la primavera también nos afecta y adecuar la alimentación a los cambios que nos rodean puede ayudarnos a combatir la irritabilidad, el bloqueo mental y físico y la rigidez propias de esta etapa. Es momento de reforzar el sistema inmune que se ha de adaptar a más horas de luz, más temperatura y más polen, lo que deriva en un mayor riesgo de alergia en primavera y el consiguiente malestar.

¿Cuáles serían los alimentos de primavera imprescindibles que debemos añadir a nuestra dieta?

Esta es la época del despertar en la que la huerta está en pleno proceso de creación. Es momento de seleccionar alimentos de primavera que ayuden a descongestionar hígado y vesícula biliar, que favorezcan el flujo biliar y el movimiento y la depuración de la sangre. Es el instante de optar por alimentos refrescantes y antioxidantes y con acción depurativa pero remineralizante y revitalizante. Es el momento de coger ‘chispa’.

Damos paso a alimentos de primavera más ligeros: verduras de ligero sabor amargo y ácido, verduras de hoja verde; germinados; pickles; legumbres, frutas –manzanas ácidas, ciruelas, fresas y cítricos como mandarina y limón; también el cereal (trigo, centeno, cebada…, salvo que tengas histaminosis al trigo o celiaquía, claro).

Es fundamental para ayudar en la descongestión y en la depuración, reducir el aporte de proteína animal, y sumar más proteína vegetal de legumbres, cereales, semillas, frutos secos y, si tenemos costumbre, derivados de la soja como tofu o tempeh.

Las sopas serán más ligeras y el sabor predominante, pero con moderación, es el ácido del limón, vinagre de manzana o de arroz; además de condimentos y aromáticas (cúrcuma, romero, salvia, albahaca, hinojo, eneldo, laurel, cebollino, perejil). Muchas de estas plantas se pueden usar tanto como condimento de platos como para tomar en infusión.

¿Qué tipo de cocción es recomendable en primavera?

Apetecen platos más ligeros, por lo que se sube la temperatura del fuego, pero se bajan los tiempos, lo que permite cocciones y platos livianos como salteados rápidos, woks, vapor… Más fruta cruda alternándola con compotas, ligeramente cocidas o kantenes. Es el momento de germinados y de ensaladas frescas y ensaladas prensadas.

Se usarán menos condimentos salados, se pueden combinar con salsas agridulces, hierbas aromáticas, especias…, siempre desde la moderación.

En definitiva, la cocina de PRIMAVERA debe ser también refrescante, ligera, depurativa, tiempos cortos, más crudos, menos aceite y menos sal.

¿Debemos consumir alimentos más fríos en esta estación?

El calor llama al frescor. En primavera, comienza a subir la temperatura por lo que nos apetece refrescarnos, pero cuidado, nos podemos enfriar. Más que alimentos fríos, en primavera convienen los alimentos y las preparaciones culinarias refrescantes pero no muy frías o no con mucha frecuencia, tal y como hemos mencionado anteriormente.

Un consejo práctico para cambiar nuestra dieta en primavera de una forma sencilla…

Es vital ser conscientes de lo importante de respetar el valor de la naturaleza, y sobretodo, escuchar al cuerpo.

Dar un paseo por las huertas en primavera y observar cómo están en pleno proceso de creación; es importante conocer cuáles son los alimentos de primavera propios y naturales de esta época del año. Recordar los platos de primavera típicos de nuestras abuelas (alcachofas, espárragos, guisantes frescos, sopas de verduras, mermeladas con fresas y otros postres con frutas de temporada…).

La primavera es el momento del gran despertar de la Naturaleza (flores, frutos, etc.), por lo que al organismo también debemos proveerle de más energía vital: alimentos frescos y ecológicos, germinados, semillas, sopas ligeras, ensaladas prensadas, verduras salteadas, al wok o al vapor… Son platos que no deberían faltar en el menú de cada día. 

 

Fuente: Maite Zudaire. Dietista – Nutricionista

Web: maitezudaire.com

 

alimentos para elinvierno

Como aconsejamos en nuestro libro: ¿Y ahora, qué como yo? y también en alguno de nuestros artículos, es muy importante consumir alimentos de temporada y esto lo explica muy bien,como no podía ser menos, nuestra amiga Maite Zudaire, en el siguiente articulo.

Por cierto, Maite, esperamos con mucho entusiasmo el articulo donde nos hables de los alimentos en primavera.

Gracias Maite, eres fantástica….

 

ALIMENTOS PARA EL INVIERNO

 

El frío afecta a nuestro organismo y necesitamos cambiar nuestra alimentación en invierno. Conocer qué alimentos nos benefician en invierno es primordial para vivir con plenitud una estación que, de otra forma, puede hacerse dura.

¿Por qué es necesario cambiar nuestra alimentación en invierno?

En la época invernal, el organismo se muestra más frágil que en otros periodos. El frío tiene mucho que ver, pero también la resaca de los excesos del verano influyen en ello. Con este panorama, se multiplican enfriamientos, infecciones, mocos, catarros, problemas respiratorios y de las vías urinarias, además de gastroenteritis o enfriamiento de ‘tripas’.

¿Cómo combatirlo? Sin duda, con la alimentación, ya que es básica para reforzar nuestras defensas. Debemos volcarnos en hacer que nuestra alimentación sea más energética, calorífica y remineralizante que en las estaciones precedentes.

¿De qué modo ayudan los alimentos a nuestro organismo en invierno?

Existen alimentos que refuerzan las defensas, el sistema respiratorio, digestivo y los riñones, que son los sistemas que más sufren en invierno. Hay alimentos y condimentos capaces de provocar una acción bactericida, mucolítica, inmunoestimulante, antioxidante, digestiva, calorífica. Por ello, es esencial realizar una buena selección de alimentos durante los meses más fríos.

Además, debemos cuidar el modo en el que preparamos los alimentos, así como el calor local y el que proveen los alimentos, con el fin de activar las funciones de estos órganos.

¿Cuáles serían los alimentos imprescindibles que debemos añadir a nuestra dieta en invierno? Alimentos para el invierno

La cocina y los alimentos de invierno deben ocupar nuestra despensa y nuestra mesa el tiempo que dure el frío. En esta época del año, los alimentos de la huerta son más contundentes, permiten elaborar suculentas sopas, caldos, cremas y estofados.

– La llegada de las setas, los frutos rojos como las grosellas, las castañas y los frutos secos anuncia el inicio del invierno.

– Son también alimentos imprescindibles en los meses fríos, las legumbres (alubias de toda la vida, azukis, -son unas alubias oriundas de oriente de color granate- garbanzos, soja negra), calabazas y todo tipo de coles y verduras de hoja verde con contrapunto amargo (puerros, achicoria, escarola, cardo, endibia, alcachofas…), los cítricos, las uvas y la granada.

– Los cereales están en su punto óptimo de secado por lo que conviene darse la oportunidad de conocer nuevos cereales para cocinar recetas llenas de energía y vitalidad con arroz de grano corto, trigo sarraceno, mijo, avena en grano y en copos. Tomar cereales y legumbres con cocciones básicas, es una excelente opción en sustitución de la proteína animal.

– Sería interesante acostumbrarse a incluir a diario o a menudo una pequeña cantidad de algas y sopas calentadoras.

– Los condimentos son clave para potenciar el poder calorífico de los platos elaborados con los alimentos mencionados. Es momento de condimentar infusiones, sopas, cremas, estofados, arroces y guisos con especias y hierbas como canela, jengibre, tomillo, romero, nuez moscada…

– La sed se debe saciar con caldos de verduras de invierno y tés (kukicha, hojicha, té mú) o infusiones con un valor añadido (echinácea, hisopo, llantén, tomillo, romero, salvia…). Estas bebidas son calentadoras y tonificantes del riñón, respiratorio y sistema inmune, hidratan y ayudan a que la mucosidad fluya.

¿Qué tipo de cocción es recomendable en invierno?

El invierno es, sin duda, tiempo de cocciones más contundentes:

– Apetecen más los platos de cuchara, los estofados de legumbres, las sopas consistentes, los horneados y las preparaciones con frutos secos y cereales.

No es aconsejable hacer dietas hipocalóricas o depurativas a base de zumos y frutas, ya que nuestro organismo requiere más energía ahora que en verano.

– Es tiempo para cocciones más reposadas, cocinados más largos (estofados de legumbre o salteados largos de verduras a fuego lento), cocciones a presión, sopas de cereales y legumbres, tempuras, y con moderación, frituras y horneados.

– Conviene equilibrar las comidas con preparaciones más ligeras como vapor, hervido, prensado…

– Se aconseja usar en la cocina más condimento salado en forma de alimentos-medicamentos como pueden ser el miso, el umeboshi o el tamari (salsa de soja), y un poco más de aceite para hacer los platos saludables pero algo más energéticos.

¿Alimentos fríos o calientes para el invierno?

Por pura intuición, todos conocemos la respuesta a esta pregunta: en invierno, el cuerpo nos pide alimentos calientes. Y es que, sin lugar a dudas, el frío llama al calor. En invierno nos abrigamos más, llevamos más ropa encima, nos ponemos guantes en las manos y bufanda en el cuello… entonces, ¿por qué descuidamos este aspecto en la cocina?

La cocina de invierno debe ser también calentadora, reconfortante, sudorífica, estimulante de las defensas. Es por ello que convienen más los platos calientes o templados, y dejar de lado las ensaladas de diario y las frutas frescas. Es necesario hacer cambios en la alimentación en cada temporada, aunque no tienen que ser grandes cambios necesariamente.

Ahora en invierno, si apetece algo fresco, se puede optar por las ensaladas templadas, las ensaladas prensadas, las verduras escaldadas, y la fruta cocida, asada, en compota o a la plancha.

Consejos para cambiar la dieta en invierno de una forma sencilla…

– Dar un paseo por las huertas en invierno y observar cuáles son los alimentos propios y naturales de esta época del año como las verduras, hortalizas y frutas que crecen naturalmente.

– Recordar los platos de invierno típicos de nuestras abuelas (sopas de ajo; cremas con calabaza, zanahoria y puerro; legumbres estofadas y manzanas asadas o compotas) no faltaban en invierno.

– Ser conscientes de lo importante de respetar el valor de la naturaleza, y sobre todo, escuchar al cuerpo. Muchas personas por costumbre, por elección más saludable o por cuidar el cuerpo, toman en invierno ensaladas a diario o, entre horas, comen una fruta y luego se quedan con el cuerpo frío, destempladas, con sensación de estómago triste… Estos son alimentos muy saludables, pero de naturaleza fría que en invierno conviene consumirlos con moderación, a diferencia de otras épocas del año de más calor. Hemos de escuchar al cuerpo y atender las señales que nos manda.

Y ante todo, debemos de disfrutar de estos meses de frío para darle un giro a nuestra alimentación y aprovechar a comer los ricos platos de invierno.

Y muy pronto, te prometemos un nuevo artículo en el que te contaremos cuáles son los alimentos que te benefician en primavera. ¡Prometido queda!

 

Fuente: Maite Zudaire. Dietista – Nutricionista

Web: maitezudaire.com