Cocinando con histaminosis
Recetas de cocina y trucos. Síndrome de HANA

Aquí os dejamos el resumen de la ponencia que realizo el Dr. D. José María Mesa en el V Congreso de la SAEIA (Sociedad Andaluza para el Estudio de Intolerancias Alimenticias) celebrado en Sevilla.

 

Histaminosis e Intolerancia a la Lactosa: nuestra experiencia.
Dr. José María Mesa
Medicina Interna Hospital Victoria Eugenia
(Sevilla).

Hoy vengo a exponer un tema muy candente como es la intolerancia alimentaria.
La intolerancia a la lactosa entra a formar parte de lo que denominamos reacciones adversas a los alimentos, que pueden ser de dos tipos:
1-Una reacción de carácter alérgico
2-Intolerancia alimentaria
Actualmente se estima que el 20% de la población, a lo largo de su vida, desarrollara un efecto adverso a los alimentos, ya sea alergia o intolerancia.
Pero el problema estriba en saber de qué estamos hablando realmente, ya que recordemos, que la lactosa, es simplemente un disacárido, compuesto por glucosa y galactosa, que se unen entre sí por una enzima “lactosa sintetasa”.
La lactosa, forma parte importante de la alimentación humana, tanto es así, que en el adulto, el 50 % del aporte energético lo aporta los hidratos de carbono, y de los que son constituyentes fundamentales para el ser humano: almidón, sacarosa, lactosa y maltosa.
Desde un punto de vista didáctico, esta es la clasificación que tenemos actualmente de la escuela de alergia a nivel mundial, donde se establece una reacción adversa toxica o no toxica, y dentro de ellas, las mediadas inmunológicamente o las mediadas por mecanismos no inmunológicos, esta es la clasificación actual aceptada desde el punto de visa de la alergia.
Ahora veremos que podemos aportar nosotros:
Muchas veces, cuando llegan a consulta los pacientes, te cuentan su sintomatología, y cuando tu estableces una presunción diagnostica y hablas por primera vez de intolerancias, no son pocos los que te comentan: “esto es que está de moda”.
Bueno, tan de moda no está, ya que Hipócrates, ya describió, la alteraciones intestinales asociadas a la leche y lo hizo 400 años a.c., y posteriormente también ha sido descrita en distintos libro de texto hace 50 años, donde quedo claramente establecida el complejo sintomático que existe al consumo de lactosa, ya Hipócrates dijo la famosa frase “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” que aún está vigente.
La pregunta del millón: ¿realmente lo que presentan nuestros pacientes es una intolerancia a la lactosa, solo y llanamente eso es lo que presentan, o detrás de esto presentan algo más?.
Como bien a dicho el Dr. Elorza, el conocimiento al cabo de tantos años nos ha determinado, que cuando afrontemos al paciente, le hagamos un listado de preguntas, en donde le preguntamos la posible presencia de síntomas con las que acude el paciente, desde trastornos de las secreciones glandulares, afectación del sistema nervioso central en todas sus variantes, trastorno de carácter digestivo, distensión flatulencia, estreñimiento, diarrea, etc…
Para aclarar la pregunta de si realmente tiene intolerancia a la lactosa, lo único que hicimos fue un estudio de carácter retrospectivo, donde incluimos todos los pacientes atendidos entre enero y junio del 2013.
Fueron atendidos en consulta 1326 pacientes, de los cuales referían como antecedentes presentar intolerancia a la lactosa, prácticamente el 50% de la población, siendo detectada dicha intolerancia, con los métodos que hoy tenemos como es el test del aliento, etc…
Ya partimos de la base que cuando estos pacientes diagnosticados de intolerancia a la lactosa vienen a nuestra consulta, es que no se encuentran bien porque si no, no hubieran venido.
Eso nos responde a una pregunta: ¿existe intolerancia a la lactosa real como tal? Existe.
Pero como veremos el porcentaje cada vez es menor, no refleja la fiel realidad de lo que los pacientes tienen.
Concretando el grupo de población que atendimos fue:
• un 27% entre 50-75 años.
• un 6% entre 6-25 años.
• un 70% entre 25-50 años.
En cuanto al cuestionario, se fueron graduando las sintomatologías con las que los pacientes acudían y lo que más llama la atención es el altísimo porcentaje de pacientes que referían la existencia de una alteración en la secreción glandular, con sequedad bucal o babeo,(casi el 100% de los pacientes), otro porcentaje muy alto seria los problemas relacionados con la deshidratación de los discos intervertebrales ( casi el 90%), la existencia de gases, flatulencia, distensión abdominal ,diarreas, estreñimiento, una pléyades de síntomas bastantes importantes que presentaban estos pacientes.
¿Qué número de síntomas tenia cada paciente? Estamos hablando de 680 pacientes:
• 1 síntoma, nadie.
• 2 síntomas, solo dos pacientes.
• 3 síntomas, veinte pacientes.
• 4 síntomas, 60 pacientes.
• 5 o más, prácticamente el 90 % de los pacientes.

Cuando se realizó un estudio determinado, con objeto de saber los agentes causantes de este problema, se determinó que los alimentos relacionados eran:
• Con 1 alimento solo 2 pacientes.
• Con 2 alimentos el 4% de la población.
• Con 3 alimentos el 72% de la población.
• Con 4 alimentos 15% de la población.
• Con 5 alimentos o más 7% de la población estudiada.
Y una vez diagnosticados, ¿cuál fue la evolución? Una vez diagnosticados y sabiendo que su problema iba más allá de la intolerancia a la lactosa, estos pacientes se le prescribió un tratamiento dietético y médico, siendo la evolución al cabo de un mes:
• El 90 % de los pacientes presentaron una mejoría parcial porque había pasado poco tiempo pero si había una franca mejoría.
• El 5% no se obtuvo datos.
• El otro 5% no se obtuvo una mejoría adecuada.
Entonces mi respuesta a la pregunta anterior de: ¿existe realmente intolerancia a la lactosa? SI EXISTE, afecta a un grupo de población tremendamente reducido, pero el gran porcentaje de pacientes que vemos en consulta, no refleja la fiel realidad de lo que vemos, ya que la gran mayoría de los síntomas con los que acuden a consulta, no pueden ser nunca incluidos dentro de concepto “intolerancia a la lactosa”.
¿Por qué se llega a esta dificultad diagnostica? Simplemente por la formación adecuada y las ganas de preguntarles a los pacientes, cuales son los síntomas asociados.
La parcelación de la medicina, (en mi opinión personal), ha llevado a que cada médico, dependiendo de su formación y especialidad profesional, pregunte por unos síntomas determinados, y en ningún caso establece un diagnóstico completo de la totalidad del paciente, con eso no menoscabo ninguna especialidad, simplemente hago un inciso.
Hay que preguntar por la totalidad de los síntomas que pueda presentar el paciente, porque cualquier síntoma digestivo podría ser explicado por la intolerancia a la lactosa, pero la asociación de la deshidratación intervertebral, el cansancio crónico, las cefaleas, los trastornos del sueño, la sequedad de la piel, el babeo, la sequedad bucal,… eso no podríamos englobarlo dentro de lo que conocemos como intolerancia a la lactosa.
El problema es que las pléyades de síntomas digestivos que presenta el paciente, enfoca a la mayoría de los facultativos, a determinar como causa inicial la intolerancia a la lactosa, sin preguntar por el resto de los síntomas, por lo tanto, NO es, ni mucho menos la intolerancia a la lactosa, la responsable de la mayoría de los pacientes, yo diría que más de un 90% de los pacientes diagnosticados de esta enfermedad, en ningún caso presenta esta como origen, sino que es una alteración de carácter histaminico y es esta la que si puede reflejar el complejo sintomático sistémico que presenta este paciente. En ningún caso, un solo déficit enzimático que presenta este paciente, puede ser el responsable de la cantidad de síntomas sistémicos que llega a presentar.
Si nos volvemos a la inicial, a la que la escuela americana de alergología establece como reacciones adversas a los alimentos, creemos que una modesta añadidura al mismo, que no ocurre, seria incluir al HANA, como “una causa de carácter inmunológica responsable de las reacciones adversas a los alimentos”, podríamos concretar si es correcta esa disposición o no, si tenemos que abrir un nuevo brazo, pero negar la realidad no nos lleva a ningún sitio.
Repito, solo con el diagnostico de intolerancia a la lactosa no podemos explicar bajo ningún concepto la totalidad de los síntomas que presenta un paciente.
La modificación de la dieta, lleva como hemos visto a una mejoría franca y evidente, ya perceptible a partir del primer mes de la retirada de los alimentos responsables, esto es algo que no tiene ninguna duda, algo que previamente estos pacientes no habían tenido con anterioridad, de ahí que tuvieran que consultar por el mantenimiento de su sintomatología.

Aquí os dejamos las preguntas que el público realizo a los diferentes ponentes sobre la Histaminosis en el “V congreso de la SAEIA” (Sociedad Andaluza para el Estudio de las Intolerancias Alimentarias), celebrado en Sevilla, así como las respuestas de estas.
Son bastantes interesantes y además aclaran esas dudas que siempre nos surgen ante un tema tan complejo como es la Histaminosis o Síndrome de HANA (Histaminosis Alimentaria No Alérgica).

Pregunta-En todos los síntomas y en todas las causas que ha expuesto usted de intolerancias, que puede haber mejoría, no he escuchado yo la fibromialgia.
Respuesta-La fibromialgia…, si usted empieza a contar síntomas de fibromialgia, son todos histaminicos.
Pregunta– ¿Qué relación existe?
Respuesta-Es que no existe relación, es que los síntomas de la fibromialgia son histaminicos, personalmente creo que están haciendo un flaco favor denominando la fibromialgia como enfermedad única.

Pregunta-Hecho en falta en toda la exposición, como psicólogo, el elemento emocional del individuo, porque creo que esto es un impacto emocional para el enfermo, quiero yo entender. No sé hasta qué punto la salud mental también tendría que estar recogida a nivel de psicología y psiquiatría, puesto que cuando habla del medio, está hablando de la respuesta emocional del individuo frente al medio, ante el impacto de esta enfermedad en su respuesta anímica, emocional, fisiológica y sobre todo funcional, puesto que supone recortes en su manera de concebir su vida social, familiar y personal. Creo que muchas de las recidivas y sobre todo, para la mejora de la adherencia al tratamiento y esa concienciación, se hace necesaria a través de los profesionales de la salud mental.
Respuesta– Por supuesto, como con el cáncer y otras enfermedades.
El estrés empeora los síntomas y si existe un psicólogo, que ayude a gestionar el estrés al individuo, sería una maravilla. Cada persona es un mundo, hay personas a las que les quitas la leche y el pan y hay que llevarlas al psicólogo.
Por supuesto hay que ayudarles, yo no tengo aun datos de ningún psicólogo, pero sí que tengo datos de las secuelas.

P-¿Para cuándo la industria farmacéutica se va a dar cuenta de que los excipientes están cargándose a nuestros pacientes?
R-Ellos lo saben, ya que nos hemos quejado y no les importa.
Por ejemplo, le echan proteínas de leche a las fórmulas magistrales y lo que es peor, hay antihistamínicos con extracto de almidón de trigo.
Es misión de los enfermos el quejase, no digo que vayan a mover a un laboratorio farmacéutico, pero si a los restaurantes, que no son menos nocivos que la industria farmacéutica.
Pero es verdad que hay alternativas para los excipientes y no es lógico que los antihistamínicos y en los anticonceptivos lleven proteína de leche y de trigo.
Por ejemplo, la tirosina es un problema porque no existe alternativa, en los anticonceptivos puede que la haya, pero en la tirosina no
“Pero no nos hacen caso”.

P-Con un test de histamina, que me ha dado 14% en la leche de vaca, ¿es posible que yo un día, me pueda tomar un café con leche, sin que suponga el retroceso de todo lo que anteriormente he hecho?
R– ¿Es posible que algún día pueda usted tomar leche?: SI.
¿Es posible que lo pueda tomar todos los días?: NO.
Eso es escueto.
La probabilidad existe, eso habrá que determinarlo con el paso del tiempo, tras una exclusión exhaustiva, repetir los estudios analíticos para saber si usted mantiene la liberación y una vez que usted no la tenga, puede ir introduciendo productos lácteos.
Si bien es cierto que la leche, es de lo más antigénica que existe, y la posibilidad de que usted reaccione, es más alta que con otros productos lácteos como el queso, yogur…etc., pero la posibilidad existe, menor que para otros productos lácteos, pero esa probabilidad existe, pero tomarla todos los días, no es lo más aconsejable.

P-En esta asociación existen muchas personas que piensan, que si se les retira la leche de su dieta, la osteoporosis la tiene a la vuelta de la esquina. Relacionan el consumo de leche con la osteoporosis directamente.
¿Tan grave es ese problema para la osteoporosis?
R-No solamente no es un problema, sino que la pegunta no es natural.
El ser humano…, los mamíferos, no toman leche de adultos nunca, no le puedes decir a un león, jirafa o vaca que tienen osteoporosis por no tomar leche en la edad adulta, por lo tanto el problema no existe.
El hueso necesita calcio, fosfato y aminoácidos derivados del colágeno.
El calcio es un catión bivalente que está ampliamente distribuido, la vitamina D existe en muchas fuentes, por ejemplo tomando el sol, hay que airearse, por lo tanto no existe problema.
Obviamente si quitas la leche y tomas solo pasta todos los días, entras en un déficit, pero con una dieta equilibrada, donde hay restitución en este tipo de patologías de los elementos necesarios, no pasa nada por no tomar leche.

P– ¿Cómo una tableta de chocolate puro, sin leche, puede poner: “puede contener trazas de leche”?, ¿Es porque le obliga la normativa o como puede ser eso?
R-La normativa es exigente en cuestión de alergenicidad. Si se hace chocolate puro en el mismo espacio físico donde antes se ha hecho un chocolate con leche, aunque se haya limpiado impecablemente la máquina de procesado, puede existir en el ambiente trazas de alérgenos, que la persona que tiene alergia a la proteína láctea, lo tiene que saber y evitar.
Cuando pone “puede contener trazas”, en principio no debe ser tan problemático para la persona que tiene histaminosis, siempre y cuando no haya un consumo habitual de ese producto y no forme parte de su alimentación diaria.
El mensaje “puede contener trazas”, se debe a la exigencia de la normativa para declarar alérgenos, porque la persona alérgica, si tiene que ser estricta en el “No consumo”.

P-¿Cuándo han hecho el seguimiento a los pacientes con intolerancia a la lactosa, han visto la correlación con la histaminosis HANA?, ¿Qué número de pacientes que llegan diagnosticados de intolerancia a la lactosa, tienen histaminosis realmente a la leche?
R-Los pacientes que nos llegan diagnosticados de intolerancia a la lactosa por el test del aliento, o cualquier otro test, presentan una liberación de histamina a la leche prácticamente del 100%.
Son liberadores de histamina, el único problema es que, en el sistema sanitario público de lo único que disponemos, es de determinados test muy concretos y limitados, como son los de la lactosa, fructosa y sorbitol.
Pero la realidad es que cuando clínicamente un paciente va al médico y es diagnosticado de intolerancia, me refiero a adultos, ya que los niños son un grupo diferenciado, la mayoría de ellos, (aunque tenemos un sesgo de selección, puesto que los que acuden a nuestra consulta son los que siguen en mal estado, que entendemos que es casi la totalidad), continúan con la clínica, acuden y se les diagnostican casi al 100%.
Yo diría que el 100% de intolerancia, es por un proceso de liberación de histamina a la proteína de la leche, eso es cierto.
¿Cómo discernir entre ellos?
¿En las personas adultas habrá algunos que sean intolerantes a la lactosa? SI, estos en ningún caso volverán a consulta con su médico, puesto que habiendo eliminado los productos lácteos de su dieta, todos quedaran asintomáticos. Sin embargo la mayoría de ellos continuaran con síntomas como hemos visto, con problemas abdominales, alteraciones del sueño, cefaleas, etc…
El gran problema es la falta de un diagnóstico adecuado y correcto, al no disponer el sistema sanitario público de esta posibilidad de diagnóstico, y quedando todos ellos diagnosticados solo como intolerancia a la lactosa, siguiendo con los dolores de barriga, durmiendo fatal y molestando a todos los que tienen a su alrededor.

P-Los conservantes y estabilizadores de tipo “E¬¬-numero”, que podemos encontrar en un producto, ¿Pueden llevar lactosa o proteína de leche?
R-En la etiqueta de los alimentos, a veces aparece de forma nítida, y debería ser así, la “E-numero” y el nombre del aditivo concreto, eso es por normativa obligatorio, pero no aparece siempre; eso no significa que todos los “E-“sean proteínas de leche o lactosa.
Por eso, es importante que se pongan en contacto con un nutricionista que les informen de todas las limitaciones que tienen en cuestión de aditivos, para su conocimiento.